La Radio en Transición
Así como la diagramación de los diarios se ha convertido en uno de los negocios emergentes (si no, observen que el costo de rediseñar el diario económico "Wall Street Journal" supero cifras millonarias en dólares), deberíamos plantearnos los radialistas cómo hacemos que este medio de comunicación siempre luzca atractivo para un auditorio que casi no tiene tiempo para centrar su atención en nada. El desafío también es rescatar el valor de las radios en amplitud modulada no sólo como canal de participación ciudadana, fuente de información y análisis sino como intérprete de un tiempo de "ansiedad informativa", como bien lo definió un escritor, un tiempo donde demasiada información no le permite muchas veces conocer mejor las cosas al oyente habitual.
La radio como negocio necesita comprender que los métodos tradicionales hoy se encuentran en entredicho. La gente con menos de cincuenta años encuentra en otros medios de comunicación -como Internet y la televisión- formas de crear una comunidad que se vuelve virtual, distante y fría. La radio debe rescatar la frescura del trato diario, la relación amistosa sin estridencias y la calidez del trato que se ha visto en los últimos años sólo canalizado a través de concursos que procuran concentrar una atención vaga y difusa. Nos estamos quedando sin audiencia joven y ese es un problema. La radios de amplitud modulada siguen haciendo lo mismo en la generalidad de los casos y las muestras de creatividad a veces rayan el insulto a la razón y buscan en la degradación del lenguaje la única fórmula sobre la que sostener sus niveles de audiencia.
Esto no es un problema latinoamericano, si puede servir de consuelo, observen el caso de Rush Limbaugh en los Estados Unidos y otros imitadores que concentren la atención de una audiencia necesitada de morbo, chisme y demostraciones de histrionismo. Lo malo de todo esto es que quien lo hace se define como periodista y no como entertainer como en realidad lo es. Esta confusión entre lo que es la noticia, cómo presentarla, cómo sostener niveles de audiencia durante el día supone el gran reto a la creatividad de la radio de nuestros días. Supone por sobre todo entender este tiempo de transformaciones estructurales y no canalizar la angustia y la incertidumbre de la gente sólo por el camino de aquello que degrada, el insulto o vendiendo los espacios a programas de corte evangélico que no se diferencian en mucho a los criticados porque con el remanido argumento del testimonio y las promesas de salvación eternas han comprado por doquier tiempos horarios en la radio y la televisión del continente. Quizás este factor sea en sí mismo una muestra de la angustia que supone vivir en un tiempo que no consigue ser atrapado por la radio como debiera y que encuentra en sus bajos niveles de audiencia una muestra de su incapacidad para sugerir nuevos formatos y búsquedas de nuevas audiencia.
Sólo como referencia, en el Paraguay la radio en amplitud modulada es escuchada por un segmento menor al 10 por ciento de la audiencia total de la radio. La publicidad canalizada hacia este medio de comunicación incluidas las de frecuencia modulada no superan el 8 por ciento global. Hace tres años la inversión en publicidad para todos los medios alcanzaba los 120 millones de dólares anuales, ahora sólo es de 28 millones para todos. Esto es claramente una muestra de la profundidad de la crisis y la necesidad que tenemos todos los radialistas de buscar fórmulas nuevas, desafíos renovados y compromisos con la audiencia.
Poca confianza democrática
En general estos bajos índices de audiencia en la mayoría de nuestros países se deben también a los altos niveles de descreimiento en casi todas las instituciones de nuestros países. Basta observar los números de la encuesta publicada por el llamado "latinobarómetro" en Miami para concluir que la democracia como sistema político no ha logrado entusiasmar a nuestra población y que los niveles de adhesión a las instituciones se han reducido de manera dramática. Vivimos los tiempos de la desconfianza, la incertidumbre y, consiguientemente, la apatía o la bronca.
La radio debe ser un canal que rescate la participación del ciudadano, debe ser una provocación a la inteligencia, debe salir a buscar a sus oyentes y no esperar a que ellos vengan, tenemos que encauzar los programas y formatos a métodos que nos permitan recuperar el vinculo con la gente. Cohesión de la comunidad es en verdad la única forma de comunicación que vuelve real la democracia. La fragmentación a que por efectos económicos y sociales se le ha condicionado a gran parte de nuestros pueblos tiene que encontrar en la radio fórmulas de reacción que permitan entender por qué creemos cada vez menos, nos evadimos, angustiamos y descendemos en nuestra calidad de responder en forma asociativa a los desafíos que supone el mundo actual.
Así como vivimos en un mundo que cambia a diario, no debemos más que suponer que la creatividad constante y la capacidad de adaptarnos de forma permanente a esos cambios hacen en verdad parte central del desafío de comunicación que nos plantea el mundo actual, sin regalarnos al mejor postor, sin claudicar en nuestro compromiso con la democracia, el único sistema político conocido que nos permite crecer en libertad de opciones y por sobre todo con un planteamiento renovado en torno a lo que entendemos como comunidad y comunicación.
Comments
Un saludo desde Cuba. Mi nombre es silvia ivonne albelo medina, soy doctorante de la facultad de comunicación social de la universidad de la habana coincidentemente mi investigación tiene puntos en común con alguna de las ideas expuestas en su artÃculo. Me gustarÃa poder intercambiar con Ud. y si es posible que me recomiende alguna bibliografÃa que yo pudiera revisar. De antemano agradezco su atención. Gracias
Sr. Benjamin F. Bogado,me gusto mucho leer esta página y me sirvió mucho, soy alumno de la Facultad de FilosofÃa de la UNA, de la Carrera Ciencias de la Comunicación. Me gustarÃa saber su opinón sobre la morbosidad en los medios escritos. Son los medios los morbosos o es la sociedad...mi correo es: alpenzzi@hotmail.com muchisimas gracias desde ya. Alfredo Penzzi
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