Los Medios como Aliados en la Prevención de Embarazos de Adolescentes
Resumen
“A pesar de recientes alentadores descensos, las tasas de embarazos y partos de adolescentes [en los Estados Unidos] siguen siendo preocupantes. Cada año, casi un millón de niñas adolescentes quedan embarazadas, y cuatro de diez niñas han tenido al menos un embarazo antes de los 20 años. Las tasas de embarazos y partos en los Estados Unidos son las más altas de las naciones industrializadas. Simplemente, demasiadas jóvenes están teniendo hijos que no están preparadas para cuidar – una carga que limita su capacidad de participar en forma plena en el modo de vida norteamericano y pone a sus hijos desde el principio en una situación de riesgo".
En este sombrio contexto, la Campaña Nacional para Prevenir el Embarazo de Adolescentes fue organizada en 1996 por un grupo diverso de individuos, que concluyeron que reducir la tasa nacional de embarazos de adolescentes es uno de los medios más estratégicos y directos disponibles para mejorar el bienestar de la niñez, y para reducir la persistente pobreza infantil. Para el año 2005, la Campaña se puso la meta específica de reducir en un tercio la tasa de embarazos de adolescentes en los Estados Unidos. Para lograr sus objetivos, la campaña adoptó una estrategia de dos partes: (1) Construir un movimiento de base más coordinado y efectivo, mediante el trabajo con los estados y las comunidades locales, y (2) ejercer influencia sobre los valores culturales y los mensajes, mediante trabajo con los medios de entretenimiento, los padres, las comunidades religiosas, los adolescentes y otros.
La primera estrategia se centra en el trabajo con personas en los estados y las comunidades. La campaña facilita investigaciones y datos que pueden utilizar en sus programas o coaliciones, y ofrece asistencia técnica directa, mediante visitas y conferencias regionales. Les da ideas y contactos nuevos y ayuda a encontrar medios efectivos de reducir los embarazos de adolescentes en sus contextos particulares.
La segunda estrategia es más visible y poderosa, e involucra un esfuerzo muy amplio, dirigido a influir sobre las normas sociales, primariamente a través de los medios de entretenimiento utilizados por los adolescentes y sus padres. La razón para concentrarse en los medios de entretenimiento está basada en una idea sencilla: ningún pequeño grupo sin ánimo de lucro –pero tampoco uno grande- tendrá nunca los recursos para comunicar sus ideas con fuerza y frecuencia a la audiencia a la que quiere llegar mediante los métodos usuales de programas y panfletos. El problema del embarazo de adolescentes es simplemente demasiado grande y diverso. Por lo tanto, utilizar la ayuda de los medios de entretenimiento es esencial para comunicar ideas importantes con regularidad, a una audiencia que está prestando atención.
Está bien trabajar con el estado y las comunidades para que sus esfuerzos estén, cada vez más, basados en investigaciones, manejen mejor los medios, sean más tolerantes de las opiniones diferentes, y sean más diversos en cuanto a los tipos de soluciones ofrecidas. Pero hacerlo es un ejercicio vacío si toda la cultura, especialmente la cultura popular de los adolescentes, le envía a los jóvenes el mensaje de que quedar embarazada a una edad temprana no es un gran problema, que tener relaciones sexuales solo raramente tiene consecuencias, y que los padres no pueden hacer nada acerca de las actitudes y comportamiento de sus hijos e hijas frente al sexo. Aunque los medios solos no pueden resolver el problema del embarazo de adolescentes, la campaña sabe que sin ellos no se puede resolver…”
En este sombrio contexto, la Campaña Nacional para Prevenir el Embarazo de Adolescentes fue organizada en 1996 por un grupo diverso de individuos, que concluyeron que reducir la tasa nacional de embarazos de adolescentes es uno de los medios más estratégicos y directos disponibles para mejorar el bienestar de la niñez, y para reducir la persistente pobreza infantil. Para el año 2005, la Campaña se puso la meta específica de reducir en un tercio la tasa de embarazos de adolescentes en los Estados Unidos. Para lograr sus objetivos, la campaña adoptó una estrategia de dos partes: (1) Construir un movimiento de base más coordinado y efectivo, mediante el trabajo con los estados y las comunidades locales, y (2) ejercer influencia sobre los valores culturales y los mensajes, mediante trabajo con los medios de entretenimiento, los padres, las comunidades religiosas, los adolescentes y otros.
La primera estrategia se centra en el trabajo con personas en los estados y las comunidades. La campaña facilita investigaciones y datos que pueden utilizar en sus programas o coaliciones, y ofrece asistencia técnica directa, mediante visitas y conferencias regionales. Les da ideas y contactos nuevos y ayuda a encontrar medios efectivos de reducir los embarazos de adolescentes en sus contextos particulares.
La segunda estrategia es más visible y poderosa, e involucra un esfuerzo muy amplio, dirigido a influir sobre las normas sociales, primariamente a través de los medios de entretenimiento utilizados por los adolescentes y sus padres. La razón para concentrarse en los medios de entretenimiento está basada en una idea sencilla: ningún pequeño grupo sin ánimo de lucro –pero tampoco uno grande- tendrá nunca los recursos para comunicar sus ideas con fuerza y frecuencia a la audiencia a la que quiere llegar mediante los métodos usuales de programas y panfletos. El problema del embarazo de adolescentes es simplemente demasiado grande y diverso. Por lo tanto, utilizar la ayuda de los medios de entretenimiento es esencial para comunicar ideas importantes con regularidad, a una audiencia que está prestando atención.
Está bien trabajar con el estado y las comunidades para que sus esfuerzos estén, cada vez más, basados en investigaciones, manejen mejor los medios, sean más tolerantes de las opiniones diferentes, y sean más diversos en cuanto a los tipos de soluciones ofrecidas. Pero hacerlo es un ejercicio vacío si toda la cultura, especialmente la cultura popular de los adolescentes, le envía a los jóvenes el mensaje de que quedar embarazada a una edad temprana no es un gran problema, que tener relaciones sexuales solo raramente tiene consecuencias, y que los padres no pueden hacer nada acerca de las actitudes y comportamiento de sus hijos e hijas frente al sexo. Aunque los medios solos no pueden resolver el problema del embarazo de adolescentes, la campaña sabe que sin ellos no se puede resolver…”
Fuente
Tomado de The Communication Initiative. Traducción libre de La Iniciativa de Comunicación.
“A pesar de recientes alentadores descensos, las tasas de embarazos y partos de adolescentes [en los Estados Unidos] siguen siendo preocupantes. Cada año, casi un millón de niñas adolescentes quedan embarazadas, y cuatro de diez niñas han tenido al menos un embarazo antes de los 20 años. Las tasas de embarazos y partos en los Estados Unidos son las más altas de las naciones industrializadas. Simplemente, demasiadas jóvenes están teniendo hijos que no están preparadas para cuidar – una carga que limita su capacidad de participar en forma plena en el modo de vida norteamericano y pone a sus hijos desde el principio en una situación de riesgo".
En este sombrio contexto, la Campaña Nacional para Prevenir el Embarazo de Adolescentes fue organizada en 1996 por un grupo diverso de individuos, que concluyeron que reducir la tasa nacional de embarazos de adolescentes es uno de los medios más estratégicos y directos disponibles para mejorar el bienestar de la niñez, y para reducir la persistente pobreza infantil. Para el año 2005, la Campaña se puso la meta específica de reducir en un tercio la tasa de embarazos de adolescentes en los Estados Unidos. Para lograr sus objetivos, la campaña adoptó una estrategia de dos partes: (1) Construir un movimiento de base más coordinado y efectivo, mediante el trabajo con los estados y las comunidades locales, y (2) ejercer influencia sobre los valores culturales y los mensajes, mediante trabajo con los medios de entretenimiento, los padres, las comunidades religiosas, los adolescentes y otros.
La primera estrategia se centra en el trabajo con personas en los estados y las comunidades. La campaña facilita investigaciones y datos que pueden utilizar en sus programas o coaliciones, y ofrece asistencia técnica directa, mediante visitas y conferencias regionales. Les da ideas y contactos nuevos y ayuda a encontrar medios efectivos de reducir los embarazos de adolescentes en sus contextos particulares.
La segunda estrategia es más visible y poderosa, e involucra un esfuerzo muy amplio, dirigido a influir sobre las normas sociales, primariamente a través de los medios de entretenimiento utilizados por los adolescentes y sus padres. La razón para concentrarse en los medios de entretenimiento está basada en una idea sencilla: ningún pequeño grupo sin ánimo de lucro –pero tampoco uno grande- tendrá nunca los recursos para comunicar sus ideas con fuerza y frecuencia a la audiencia a la que quiere llegar mediante los métodos usuales de programas y panfletos. El problema del embarazo de adolescentes es simplemente demasiado grande y diverso. Por lo tanto, utilizar la ayuda de los medios de entretenimiento es esencial para comunicar ideas importantes con regularidad, a una audiencia que está prestando atención.
Está bien trabajar con el estado y las comunidades para que sus esfuerzos estén, cada vez más, basados en investigaciones, manejen mejor los medios, sean más tolerantes de las opiniones diferentes, y sean más diversos en cuanto a los tipos de soluciones ofrecidas. Pero hacerlo es un ejercicio vacío si toda la cultura, especialmente la cultura popular de los adolescentes, le envía a los jóvenes el mensaje de que quedar embarazada a una edad temprana no es un gran problema, que tener relaciones sexuales solo raramente tiene consecuencias, y que los padres no pueden hacer nada acerca de las actitudes y comportamiento de sus hijos e hijas frente al sexo. Aunque los medios solos no pueden resolver el problema del embarazo de adolescentes, la campaña sabe que sin ellos no se puede resolver…”
En este sombrio contexto, la Campaña Nacional para Prevenir el Embarazo de Adolescentes fue organizada en 1996 por un grupo diverso de individuos, que concluyeron que reducir la tasa nacional de embarazos de adolescentes es uno de los medios más estratégicos y directos disponibles para mejorar el bienestar de la niñez, y para reducir la persistente pobreza infantil. Para el año 2005, la Campaña se puso la meta específica de reducir en un tercio la tasa de embarazos de adolescentes en los Estados Unidos. Para lograr sus objetivos, la campaña adoptó una estrategia de dos partes: (1) Construir un movimiento de base más coordinado y efectivo, mediante el trabajo con los estados y las comunidades locales, y (2) ejercer influencia sobre los valores culturales y los mensajes, mediante trabajo con los medios de entretenimiento, los padres, las comunidades religiosas, los adolescentes y otros.
La primera estrategia se centra en el trabajo con personas en los estados y las comunidades. La campaña facilita investigaciones y datos que pueden utilizar en sus programas o coaliciones, y ofrece asistencia técnica directa, mediante visitas y conferencias regionales. Les da ideas y contactos nuevos y ayuda a encontrar medios efectivos de reducir los embarazos de adolescentes en sus contextos particulares.
La segunda estrategia es más visible y poderosa, e involucra un esfuerzo muy amplio, dirigido a influir sobre las normas sociales, primariamente a través de los medios de entretenimiento utilizados por los adolescentes y sus padres. La razón para concentrarse en los medios de entretenimiento está basada en una idea sencilla: ningún pequeño grupo sin ánimo de lucro –pero tampoco uno grande- tendrá nunca los recursos para comunicar sus ideas con fuerza y frecuencia a la audiencia a la que quiere llegar mediante los métodos usuales de programas y panfletos. El problema del embarazo de adolescentes es simplemente demasiado grande y diverso. Por lo tanto, utilizar la ayuda de los medios de entretenimiento es esencial para comunicar ideas importantes con regularidad, a una audiencia que está prestando atención.
Está bien trabajar con el estado y las comunidades para que sus esfuerzos estén, cada vez más, basados en investigaciones, manejen mejor los medios, sean más tolerantes de las opiniones diferentes, y sean más diversos en cuanto a los tipos de soluciones ofrecidas. Pero hacerlo es un ejercicio vacío si toda la cultura, especialmente la cultura popular de los adolescentes, le envía a los jóvenes el mensaje de que quedar embarazada a una edad temprana no es un gran problema, que tener relaciones sexuales solo raramente tiene consecuencias, y que los padres no pueden hacer nada acerca de las actitudes y comportamiento de sus hijos e hijas frente al sexo. Aunque los medios solos no pueden resolver el problema del embarazo de adolescentes, la campaña sabe que sin ellos no se puede resolver…”
Comments
Estoy trabajando precisamente en un estudio sobre embarazio en adolecentes en Lempira,Honduras y creo que su informacion es valiosa asi como la estrategia de comunicacion que podriamos replicarla en este departamento ya que cuenta con 7 radioemisoras y 3 canales de cable lo que mejoraria la indforamcion.unode los garves problemas es la canttuidad depornografia que hay en todos los meddios y es hacia alli donde deberiamos enfocar baterias.Buen dia
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